martes, 24 de febrero de 2015

[OS] Idas y venidas: Falta de fe




¿Cómo voy a creer en dios si en el mundo pasan estas cosas?
¿Por qué iba a creer en algo superior y benévolo 
después de que su vida fuera arrebatada de esta manera?
 ¿Qué te hace pensar que voy a creer en un bien que ha permitido algo así?

Es cierto que en mi corazón,
casi no quedaba fe a la que recurrir. 
Pero ahora, que tú no estás,
todo se reduce.

Siempre has tenido un buen consejo o un buen discurso para mí.
Has tenido gran importancia en las decisiones
que tuve que tomar para estar donde estoy.
Nunca podré agradecértelo de nuevo.

Tu corazón ha dejado de latir,
tras una vida emocionante, llena de sueños...
Y con tu ida, nuestros latidos han perdido un poco de fuerza,
porque eras importante.

No te caracterizabas por llamar la atención,
pero sí por hacerte notar en el corazón.
Tus palabras siempre sabían dónde estaba la diana,
como conmover y convencer. 

Tú me contagiaste el gusanillo por las letras,
me enseñaste el arte que sale del alma,
me llamaste cuando necesité un consejo sincero
e intentaste darme todas las oportunidades que tenías a mano.

Gracias a ti, descubrí en qué dirección quería seguir.
Tú me diste la oportunidad de vivir el periodismo,
tú me abriste las puertas del amor a las letras,
tú me enseñaste mi futuro sin querer.

¿Cómo voy a creer en dios?
Cómo voy a tener fe,
si tú, que eras un ejemplo para tantísimas personas,
ya no estás. 

Dulce madre, 
maravillosa mujer,
hija maravillosa,
hermana entregada,
nuera testaruda,
compañera indispensable,
fuerte trabajadora,
amiga sincera,
fiel consejera,
tranquila, luchadora y sencilla,
esa eras tú
y por eso nunca te olvidaremos.

No has llegado a jubilarte, no has aprendido a tocar el saxofón, 
pero créeme que en nuestros corazones, todo va a ritmo de jazz.

Te quiero y te querré siempre, N.

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