sábado, 21 de febrero de 2015

[OS] MýthosMyytti: Grandes mitos griegos III


Ulises y el caballo de Troya

La ciudad de Troya fue totalmente acosada por los griegos durante diez años, pero los atacantes griegos, encabezados por Ulises, no habían sido capaces de traspasar sus muros. El mayor de los griegos, Aquiles, había perecido en la batalla por una flecha que atravesó su talón. Ulises se dio cuenta de que la ciudad no podría ser tomada a través de la fuerza, y empezó a pensar un plan. 

Los griegos construyeron un enorme caballo de madero y en su interior se alojaron los mejores guerreros. El caballo era uno de los símbolos de Atenea, diosa de la guerra (entre otras cosas), que había apoyado a Grecia en su acoso a Troya. Este caballo fue entregado por un joven griego, Sinon, que les dijo que los griegos pensaban que Atenea los había abandonado y que por eso habían construido el caballo para intentar alcanzar la paz entre los hombres al mismo tiempo que homenajeaba a la diosa enfurecida. 

El resto de los griegos simularon que navegaban hasta Grecia renunciando a la guerra, pero en realidad se dirigieron a la isla de Tenedos a ocultarse mientras esperaban información.

La mayoría de los troyanos quedaron maravillados al ver semejante obra, pero la otra parte no se fiaban nada porque conocían la astucia de Ulises. El sumo sacerdote de Poseidón (o de Apolo, depende del texto histórico) se cansó de advertir que no podían confiarse, llegando incluso a lanzar su lanza sobre el caballo, quedando esta clavada en la madera. 

Tras este acontecimiento, los troyanos pudieron ver una prueba más del enfado de Atenea. La diosa envió dos enormes serpientes marinas a la ciudad donde el sumo sacerdote estaba sacrificando un toro al dios Poseidón. Las serpientes devoraron primero a sus dos hijos y luego al propio sacerdote. Los troyanos creyeron que fue una represalia por haberle arrojado una lanza a su caballo, así que decidieron meter dentro de sus murallas al caballo para apaciguar a la diosa. 

Con el caballo ya dentro de la ciudad de Troya, el ejército regresó de Tenedos por la noche sin ser visto. Mientras toda Troya dormía, Sinon liberó a los soldados que estaban en el interior del caballo y se inició la destrucción de la ciudad. Los soldados abrieron las puertas a sus compañeros y Troya cayó en manos griegas esa misma noche. 

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