martes, 1 de septiembre de 2015

[OS] Road to bunny: Presentación


La Decisión

Adoptar cualquier animal no es juego, no es una decisión que se deba tomar a la ligera. Por esa razón, quería lanzar una reflexión sobre mi experiencia hasta hoy con mi nueva compañera de piso, antes de hablar de cómo cuidarla, de cómo tratarla, quiero hablaros de cómo ha cambiado mi vida y cómo es totalmente diferente a lo que me habían dicho y a lo que yo misma creía.

Su nombre es Atenea (como la diosa griega de la guerra estratégica, la civilización, la sabiduría, las artes, la justicia), la adopté el día 10 de julio de 2015, en aquel momento tenía 3 meses y consideramos ese día como el de su "cumplemes", así que actualmente tiene 4 meses y medio. Es de raza hotot, diría que más concretamente dwarf hotot, pero no estoy segura e incluso diría que puede ser una mezcla: es blanquita como la nieve, con el borde de los ojos negro (característica de los hotot), tiene las orejas grises y un punto gris (sí, un único punto) en el lomo. Además tiene unos ojos preciosos, que según cómo le da la luz pueden parecer grises o marrones muy claritos. Aquí os dejo fotos del día que se convirtió en miembro de nuestra familia:


Como veis, era pequeñita (hoy sigue siendo una renacuaja, pero no tanto). En la foto de la izquierda y en la superior derecha, estaba explorando su nuevo hogar, algo muy importante para ellos, pero de eso ya hablaremos.

Antes os dije que quería hacer una reflexión que para mí es muy importante y es algo de lo que me he dado cuenta con esta experiencia. Cuando Atenea llegó a nuestras vidas, me di cuenta de que todo lo que había leído por internet era mentira. 

Me encontré con una conejita tímida y un pelín arisca que disfrutaba de su soledad, igual era a lo que estaba acostumbrada, a la que le costó mucho empezar a sentirse cómoda con nosotros en su territorio. No sabíamos muy bien cómo actuar porque no contábamos con experiencia y toda la información que reunimos no era la adecuada para ella. Entonces decidimos pasar la mayor parte del tiempo en su habitación, con la jaula abierta y que ella nos oliera. A medida que pasaban los días, cada vez se sentía más cómoda y se notaba mucho. Jugaba con nosotros, nos mordía las zapatillas... 


El gran problema venía en el momento que había que meterla en la jaula, porque no podíamos dejarla suelta todo el día y menos sin estar vigilándola. Tenía un poco de miedo a los humanos (creo) y no se dejaba coger bajo ningún concepto, tampoco seguía la comida que le ibas poniendo para ir a la jaula. La verdad es que era el momento más estresante y frustrante para ella y para nosotros. 

Eché muchos días muy frustrada, sin saber qué hacer para que ella se sintiera cómoda. No quería que me dejara achucharla, ni tenerla en el colo constantemente, solo quería que se dejara meter en la jaula, y no lo conseguía. 

Poco a poco, ella fue cogiendo confianza hasta el punto en que a día de hoy, estás sentada en el sofá y viene a morderte las zapatillas y a restregarse contra ti para que la cojas en el colo y le des mimos. Pero durante las primeras semanas fue muy duro para mí, porque veía que ella se estresaba y por nada del mundo quería que se sintiera más incómoda aún. 

Por otro lado, quería resaltar otra experiencia que ya es más actual. Poco después de adoptarla, tuve que tenerla durante unos días en mi habitación. Atenea estaba más confiada, pero por supuesto siempre quería estar fuera de la jaula. Estuvo 3 o 4 noches durmiendo en mi habitación, dentro de su jaula... 3 o 4 noches que no pude dormir. Cada vez que me movía en la cama, ella se daba cuenta de que estaba ahí y empezaba a morder los barrotes para que la soltara, pero yo no iba a ceder. Iba junto a ella, le repetía varias veces que no hasta que paraba... Pero en cuanto me quedaba dormida, volvía a hacer lo mismo. Fueron unos días realmente duros. 


Os estaréis preguntando cual es la reflexión o por qué cojones os cuento esto, y la respuesta es muy sencilla. Cada vez que leo en internet que el conejo es el mejor regalo (que ya lo de regalo me toca la moral) para un niño... Me dan ganas de empezar a zapatazos con todo el mundo. Los conejos no son perros, no van a saltar a tus brazos en cuanto te vean, ni van a jugar contigo. Es el animal más independiente que he tenido en mi vida. 

Tener un conejo es una experiencia dura, llena de incertidumbre, un conejo no acepta órdenes, no aprende que algo está mal o bien, no te hace caso cuando le llamas. Un conejo puede morder la mano que le da de comer, para un conejo no hay educación. Un conejo, es un conejo. Un animal pequeño, miedoso y que su hábitat natural es oculto bajo tierra. Creo que ningún animal puede ser un juguete o una mascota, creo que son animales y punto. Pero los perros pueden ser educados, pueden aprender un montón y ser más civilizados que algunas personas, pero los conejos no tienen esa capacidad. Con mucha paciencia pueden aprender a reaccionar a su nombre, pero poco más. 


Además, los conejos dan muchísimo trabajo. Atenea aprendió bastante rápido a hacer sus necesidades en el sitio adecuado para ello, pero hay que cambiarlo cada 2 o 3 días, hay que cepillarla casi todos los días, no puede estar en sitios con mucho calor o corrientes de aire... Entonces, si quieres regalarle un conejo a tu hijo, hazlo, pero sé consciente de todo el trabajo que vas a tener, porque por muy responsable que sea un niño, hay cosas que no va a poder hacer el solo. 

No esperes que tu conejo salte a tus brazos o te coma a besos, porque no lo va a hacer. El mayor signo de respeto o cariño para un conejo es tumbarse a tu lado con la suficiente confianza de que va a estar tranquilo. Con tiempo, igual vendrá a pedirte mimos, pero ya te digo que es cada muuuuuuucho tiempo. 

Por increíble que parezca, los conejos necesitan bastante espacio para correr y saltar, si no disponen de espacio para disfrutar, es más difícil que socialicen contigo, es decir, si tú no les das sitio para correr, ellos no se van a hacer tus "amigos". 


Por eso, vuelvo a repetir: todos los animales conllevan una enorme responsabilidad, en este caso me centro en los conejos porque es lo que tengo actualmente, pero este discurso se puede aplicar desde un hámster a un caballo. Cada animal es un mundo y merece ser cuidado en toda su belleza y esplendor, con sus manías y particularidades :)

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